Como cada año, sobre todo en verano, las marcas convencionales buscan asustar lanzando los mismos consejos absurdos de siempre: “No olvides tu protector solar”, “usar SPF es imprescindible”, “reaplica cada dos horas”... Pero hay una parte de esta historia que nadie está contando. Una parte que, si conocieras, probablemente cambiaría tu forma de protegerte del sol para siempre.
Vamos a hablar claro: los protectores solares convencionales están cargados de filtros solares químicos, es decir, los no naturales. Estos filtros no solo penetran la piel (y se bioacumulan en el cuerpo), sino que también tienen la capacidad de alterar el sistema endocrino, desencadenar reacciones alérgicas, trastornos, e incluso están bajo la lupa por su ya demostrado potencial carcinogénico. Hablamos de ingredientes como oxybenzone, octocrylene o homosalate. Nombres que suenan a laboratorio secreto, y que terminan en tu piel, en tus órganos y en tu sangre.
Filtros químicos más controversiales: lo que hay que evitar (especialmente en niños)
Muchos protectores infantiles están llenos de ingredientes como octinoxato, avobenzona, octisalato y oxybenzone. Estos compuestos han sido asociados con alteraciones hormonales, problemas reproductivos, efectos neurotóxicos y daños medioambientales. En niños, cuya piel es más permeable y su sistema inmune aún inmaduro, el riesgo se multiplica.
Lo que la industria te esconde sobre los filtros químicos (no naturales)
Los filtros químicos no protegen desde fuera. Necesitan penetrar en la piel para poder realizar una reacción química que absorba y transforme la radiación solar en calor. Este proceso, lejos de ser inocuo, desencadena inflamación, sensibilidad, fotosensibilidad y reacciones alérgicas. Además, al penetrar en el organismo, se bioacumulan: se almacenan en tejidos como grasa, leche materna, hígado y sangre, con efectos aún no del todo comprendidos pero altamente preocupantes.
Y si te lo preguntas... No, estos filtros no protegen realmente contra las manchas. Al actuar desde dentro y no formar una barrera externa, permiten que la radiación agreda la capa superficial de la piel, lo cual puede empeorar melasmas o desencadenar hiperpigmentaciones.
Los filtros minerales, por el contrario, sí previenen las manchas: al no penetrar y actuar como una "armadura" sobre la piel, reflejan la radiación y evitan que la piel sufra el impacto solar. Por eso son ideales para pieles con tendencia a manchas, rosácea, sensibilidad o cualquier desequilibrio.
¿Y si hubiera otra manera?
La hay. Y es mucho más lógica, saludable y efectiva: los protectores solares naturales, formulados con filtros físicos o minerales como el óxido de zinc y el dióxido de titanio (sin nanopartículas, por supuesto). Estos minerales actúan de forma totalmente distinta: se quedan sobre la piel como pequeños escudos reflectantes, creando una barrera física que refleja la radiación UV desde el primer segundo de aplicación. Nada de esperar 20 minutos. Nada de absorciones dudosas.
Otra mentira que beneficia a marcas convencionales (y creada por ellas): ¡Pero es que los protectores naturales no protegen igual!
Error. No solo protegen igual, sino que lo hacen mejor y con menos efectos secundarios. Los solares de Eire Origins están formulados con óxido de zinc y dióxido de titanio sin nanopartículas, y han sido testados en laboratorio bajo condiciones reales, cumpliendo con los protocolos más rigurosos. Son de amplio espectro (UVB + UVA), totalmente resistentes al agua, y aptos para pieles grasas, sensibles o con patologías cutáneas.
Puedes elegir entre el DD Cream Shield SPF30 con color, que unifica el tono, o el Solar Shield SPF50, para una protección máxima.
Desmontando el mito de los dos dedos de crema
Nos han hecho creer que hay que aplicar dos dedos enteros de solar para que funcione. ¿La razón oculta? Que compres más, gastes más y bioacumules más sustancias químicas. Con los solares naturales de Eire Origins, solo necesitas el tamaño de un guisante para cubrir todo el rostro. Porque cuando el producto es bueno y está bien formulado, menos es más.
Sol: nuestro aliado para una buena salud
Demonizar el sol NO es la solución. El sol es necesario para una buena salud física y mental. Necesitamos su luz para sintetizar vitamina D, regular ritmos circadianos y elevar el estado de ánimo. Lo ideal es exponerse entre 5 y 20 minutos diarios (dependiendo de tu fototipo), sin protección, y luego aplicar tu solar natural de confianza. En invierno también.
Cuándo y cómo aplicar tu protector solar
Recuerda que el protector solar es el último paso de tu rutina facial matutina, justo antes del maquillaje (si lo usas). No sustituye a tu hidratante ni a tu tratamiento. Es el escudo que te acompaña a diario.