Hidroxiácidos: qué son, cómo se clasifican y cómo usarlos de forma segura

Hidroxiácidos: qué son, cómo se clasifican y cómo usarlos de forma segura

En el mundo de la cosmética natural y científica, los hidroxiácidos son un imprescindible para quienes buscan mejorar la textura y luminosidad de la piel. Son exfoliantes químicos que renuevan la epidermis sin necesidad de fricción.

Existen tres grandes grupos, cada uno con usos específicos:

Alfa-hidroxiácidos (AHA)

  • Ejemplos: ácido glicólico, láctico, cítrico, mandélico, málico.

  • Beneficios: iluminan, suavizan arrugas finas, mejoran manchas y textura irregular.

  • Indicaciones: piel apagada, seca o con fotoenvejecimiento.

Beta-hidroxiácidos (BHA)

  • Ejemplo principal: ácido salicílico.

  • Beneficios: limpian poros en profundidad, regulan el sebo y previenen imperfecciones.

  • Indicaciones: piel grasa, acnéica o con puntos negros.

Poli-hidroxiácidos (PHA)

  • Ejemplos: gluconolactona, ácido lactobiónico.

  • Beneficios: exfoliación suave con efecto hidratante y antioxidante.

  • Indicaciones: piel sensible, con rosácea o dermatitis.

Utilízalos de forma segura

  • En cosmética casera: utilizamos porcentajes moderados, suficientes para lograr una piel renovada sin comprometer la barrera cutánea.

  • En clínicas o medicina estética: utilizan dosis más elevadas en peelings profundos o tratamientos intensivos.

Nunca aumentaremos la concentración de un hidroxiácido en cosmética casera. Hacerlo sin control profesional puede ser contraproducente y provocarnos irritación, quemaduras o daños permanentes.

Los hidroxiácidos son una herramienta segura y muy pero que muy poderosa si los sabes utilizar. Elige el tipo de ácido en función de tu necesidad, respeta las concentraciones seguras y recuerda: la constancia siempre supera a los excesos.

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